El objetivo de este artículo es que por un momento pienses y te centres en ti. ¡Para un segundo! Dedica unos minutos a escuchar qué te gustaría hacer o tener. ¿Qué sorpresa o regalo te darías si fueras tu mejor amigo/a? ¡Qué importante es cuidarnos, mimarnos y dedicarnos tiempo! Por desgracia en un mundo contrarreloj, de la primera persona de la que solemos recortar el tiempo es de nosotros mismos.
La empatía nos ayuda a detectar y entender las necesidades de los demás y ayudarles en lo que necesitan. Pero ¿qué pasa cuando mezclamos empatía con falta de asertividad propia (no saber poner nuestros límites) o cuando vamos más allá y nos contagiamos de las emociones de nuestro entorno?
Es importante buscar qué actividades nos gustan o estimulan y qué objetivos queremos conseguir. A través de una planificación y sistema de refuerzos nos fijamos a dónde queremos llegar y nos vamos reforzando en los pasos que nos acerquen a esos objetivos.
La función de la tristeza es el ahorro de energía y favorecer que las personas de nuestro entorno se den cuenta que estamos mal para podernos ayudar.
¿Cuántas veces te has dicho seré feliz cuando consiga…cuando tenga…?
Cuando tenga 18 años, cuando conduzca o tenga coche, cuando trabaje, cuando tenga casa, cuando tenga pareja, cuando tenga una casa mejor, cuando tenga hijos...
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