Escucha cómo te hablas durante un día o semana antes de seguir con este artículo. ¿Eres comprensivo contigo? ¿Muy exigente? ¿Te gusta cómo te hablas? ¿Te hablan otras personas así también?. Es muy frecuente que veamos que a veces somos nuestro peor enemigo. En ocasiones somos la persona menos comprensiva, cariñosa y respetuosa con nosotros mismos. ¿Es posible tener buenas emociones y sentirse bien si nos estamos hablando mal constantemente?. La respuesta es NO. Si te hablas bien, enhorabuena, es un muy buen comienzo para ir solucionando otras preocupaciones. No obstante, si tú no te hablas bien, no te respetas, no tienes en cuenta tus opiniones, tu valía, ¿cómo la van a tener en cuenta otros?
¿Soy así y siempre voy a ser así o mi vida me ha llevado a ser así y puedo seguir decidiendo cómo ser?
Es sorprendente cómo muchas personas piensan que son de una manera como algo que no se pudiera cambiar. Aprendemos a caminar, a leer, a conducir, ¿por qué no puedo aprender a regular mejor mis emociones, a mejorar mis habilidades sociales, mi autoestima, a defender mis derechos…?
El objetivo de este artículo es que por un momento pienses y te centres en ti. ¡Para un segundo! Dedica unos minutos a escuchar qué te gustaría hacer o tener. ¿Qué sorpresa o regalo te darías si fueras tu mejor amigo/a? ¡Qué importante es cuidarnos, mimarnos y dedicarnos tiempo! Por desgracia en un mundo contrarreloj, de la primera persona de la que solemos recortar el tiempo es de nosotros mismos.
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