El sueño tiene una función reparadora imprescindible para un buen funcionamiento físico y mental. Nos ayuda a resolver conflictos, procesar situaciones traumáticas o de alto contenido emocional, reponer energía y consolidar lo aprendido durante el día.
A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a situaciones de distinta gravedad.
Pero ¿de qué depende que una situación sea traumática o no? No solo va a depender de la gravedad, sino de otros factores como los que se incluyen la interpretación de esa situación y los recursos de los que disponemos para afrontarla.
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